La materia de la educación biocéntrica es la Vida. Es indispensable, en nuestra cultura, recuperar el sentimiento de sacralidad de la vida y el goce de vivir.

  • Expresión de la identidad (potenciales genéticos)
  • Renovación orgánica. Armonización del inconsciente vital
  • Afectividad integrada
  • Creatividad, innovación existencial y artística
  • Expansión de conciencia (ética)
  • Percepción de la unidad cósmica
  • Desarrollo de la inteligencia afectiva y del razonamiento crítico
  • Placer de vivir