Hay lugares en la tierra donde se respira otro aire, donde la vida pasea con fluidez, donde al llegar sientes que lo posible desafía con naturalidad a lo imposible; eso sucede cuando llegas a la Casa de Acogida de Pepe Bravo, ¿será por eso que allí las rosas aún huelen a rosas?

Durante el taller del pasado fin de semana hemos recorrido el camino del Perdón, la Gratitud y el Amor; ha sido un gran desafío transitar por los recuerdos, los patrones aprendidos, los juramentos… hasta llegar al Amor.

Los diferentes estados primaverales en Alozaina se acompasaron a nuestro ritmo en el camino para acompañarnos. El sábado por la  mañana amaneció plomizo y gris, el Perdón se asomaba por la ventana como un espacio denso que lo abrazaba todo. Después de comer, tímidos rayos de sol se colaban entre las nubes acariciándonos desde la Gratitud. El domingo por la mañana el Amor lo inundó todo con un maravilloso cielo azul sosteniendo a un sol que nos aplaudía radiante.

Gracias, gracias, gracias!! Una vez más mi corazón late con la certeza de que creer es crear y sin duda donde aún huelen las rosas todo es posible!!