Lo sagrado se da en cualquier circunstancia donde la vida se hace presente.

Rolando Toro

El término educación biocéntrica alude al conjunto de todos los procedimientos que puedan estimular, en el niño/a y en el adulto, el ciclo de los instintos. Ya sea reforzar el instinto para la selección de los alimentos en relación con las necesidades orgánicas profundas y saborearlos, disfrutando el placer de comer; estimular la capacidad de lucha y defensa a través de juegos; estimular la sexualidad natural a través del contacto y de las caricias; desarrollar el placer cenestésico del movimiento mediante ejercicios de armonía, fluidez y natación orgánica; o activar la expresión afectiva y creadora mediante el canto, coros ancestrales, el uso de colores y el dibujo. Estos procedimientos se fortalecen al ser practicados con la participación de la familia, incluyendo a los abuelos, dando al espacio educativo la forma de una escuela universo.

El método que ofrece Rolando Toro es la Biodanza. Este sistema está basado en el principio biocéntrico, en la inversión epistemológica del acto de vivir, en la vida instintiva, en la vivencia, en la identidad, en la poética del encuentro humano por el camino de la corporeidad y de la danza. Este sistema utiliza la conjunción de música-movimiento-vivencia como estructura metodológica. Propone el vínculo y las relaciones humanas como base para superar el individualismo.

El modelo teórico de Biodanza resalta la importancia de los eco-factores positivos, de la fuerza del instinto y del desarrollo de las líneas de vivencia para promover la integración afectiva y el desarrollo del potencial genético.

La educación que propone Rolando Toro no se plantea como un complemento, sino como un componente esencial del proceso educativo. Significa incorporar nuevos contenidos programáticos a la práctica educativa y a su metodología.